WIKILEAKS AGITA EL PANORAMA INTERNACIONAL
Las filtraciones de cables e informes confidenciales de diplomáticos estadounidenses por parte de Wikileaks llevan días ocupando mucho espacio en medios de comunicación, pero ¿hasta qué punto dañan las relaciones intergubernamentales? Es cierto que estas filtraciones ponen en entredicho la capacidad de líderes mundiales y revelan datos sensibles acerca de la política nacional e internacional de muchos países, pero ¿nos sorprenden realmente algunas de estas revelaciones?
Quizás, en el caso de España, al margen de algunos cotilleos sobre nuestros dirigentes, ha despertado curiosidad el interés de Washington por el laboratorio farmacéutico Grifols, productora de la inmunoglobulina de uso intravenoso, un producto derivado del tratamiento del plasma con distintas aplicaciones terapéuticas.
Mientras, fuera de los círculos políticos, muchos entienden la detención de Julian Assange acusado de delitos sexuales como un atentado a la libertad de expresión y se ha generado una auténtica “guerra cibernética” entre defensores y detractores de la web. Visa, Mastercard y Pay Pal, sin ir más lejos, han sufrido ataques por impedir hacer donaciones a WikiLeaks. Algunas celebrities, como Bianca Jagger o el cineasta Michael Moore, incluso se han ofrecido a contribuir a la fianza para liberar a Assange.
Intentar sofocar la libertad de expresión y más en el mundo online, que viene a ser como poner vallas al campo, es una difícil tarea. Por ello, estoy convencida que no tardaremos en ver qué medidas toman las autoridades internacionales para prevenir “otro Wikileaks”.
ÉXITO POLÍTICO: HABLAR CON FRANQUEZA
En toda contienda siempre hay vencedores y vencidos. En este caso, hablando de las elecciones catalanas, la amplia vistoria de CiU el pasado domingo 28 de noviembre puso fin al gobierno tripartito de PSC-ERC-ICV. Sin embargo, no todos los socios de gobierno sufrieron igual castigo. ICV consiguió una "victoria relativa", dentro de este varapalo colectivo recibido, pasando a convertirse en la cuarta fuerza política catalana -a pesar de los algo más de 50.000 votos y 2 escaños perdidos, obteniendo el 7,3% de los votos, algo menos que el 9,7% que obtuvo en 2006. Joan Herrera, líder del partido, obtuvo también una victoria personal: ser, con un cierto éxito, el sustituto de Joan Saura. ¿Su secreto? La gran labor realizada con sus caravanas electorales -2.800 kilómetros recorridos por toda Cataluña- y, paradójicamente, su defensa a ultranza de los logros sociales del tripartito, que ha contenido el abstencionismo o la fuga de votos a otros partidos de su espectro ideológico. Mientras, durante la campaña, PSC y ERC manifestaron su rechazo a reeditar el tripartito, ICV se posicionó sin vacilación al lado de las políticas de izquierdas, aún a costa de alejar votantes indecisos. Sirva otro ejemplo: Herrera no se arrugó tampoco ante el descontento de la ciudadanía en materia de inmigración sino que defendió las ayudas sociales a este colectivo ahondando en su discurso. La reflexión parece clara: su ideología gustará más o menos, pero el electorado catalán sabe cuál es la postura -no coyuntural- en torno a temas claves y valora su honestidad, por encima de la de sus rivales políticos.
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